Se lo que hicistes aquel verano

libro 
 
Petra era guía turística Alemana, rubia y escultural, que pastorea a un grupo de guiris.. La noche antes de  regresar a Berlín, se va de marcha y en una discoteca conoce a Esteban. A el también lo puedes imaginar sin esfuerzo: moreno, guapo y muy simpático. Chico de buena familia pero sin un puto duro. La noche resulta como es fácil de imaginar: apartamento de Esteban, un par de porros, mucha música y una dura campaña entre sabanas arrugadas, toda la noche bombeando, hasta que, ya amaneciendo ella le da un beso y se despide sonriente y se pira al aeropuerto. Mientras Petra vuela a su tierra, Esteban se queda en la cama, pensando y concluye que se ha enamorado como un becerro. Necesita volver a verla, pero hay un par de problemillas. Por una parte ella no tiene previsto volver a Valencia. Por la otra y la más importante es que el no tiene un duro.. Y para rematar la historia, el no sabe de ella nada más que su nombre y apellido – supongamos que este es Wolff – ni una dirección ni teléfono móvil, porque el muy capullo dejo en la discoteca su número apuntado en una tarjeta.. Nada. Pero el esta enamorado hasta las cejas. Y tiene veinticinco años. Asi que se levanta de la cama, vende honda civic, le pega un sablazo a un amigo, compra un billete de avión, y coge el primer vuelo a Berlín. Aterriza allí un jueves a las cinco de la tarde y ochenta y cinco euros en el bolsillo.. Ya es de noche y hace un frío de la ostia. En el mismo aeropuerto se mete en una cabina, coge una guía telefónica y busca el apellido Wolff. Hay como cuarenta, así que lo toma con calma: Ring, Ring: << hallo, mein Name ist Esteban. Petra gibt es? >>. Cuando va por el decimosexto Wolff, localiza  a un tío  que conoce a la Giri, es un primo . Pero no sabe su móvil porque lo cambió hace poco tiempo. Tampoco vive en Berlín capital, sino en un pueblo que está a unos sesenta kilómetros . Y le da la dirección,

abso 

Con sus últimos euros, Esteban compra una botella de vodka, coge un taxi hasta la casa de  Petra y llama a la puerta. Nadie. Ya son casi la s diez de la noche y el frío parte las piedras. Desesperado se sube el cuello del chaquetón  y  sed acurruca en el portal, calentándose con el vodka. A las once y cuarto, un coche se detiene ante la casa. Es Petra y la trae su novio Frankem, en cuya casa ha pasado la tarde. Ella se baja del coche, camina unos pasos y frena en seco al ver a Esteban sentado en el portal, con media botella de Absolut vacia en una mano. Alucinada. Cuando al fin habla, exclama << Esteban !!!! >> <<haces aquí ?? >> Y el temblándole los labios azules de frío, la mira a los ojos y dice: << He venido a casarme contigo>>. Con dos cojones.

Ahora imagínate la psicología de la nena. Alemana, o sea la tierra de la alegría y los hombres apasionados. Y en estas aparece un tio que se la folló toda la noche como un animal, despierta y gritando. << Oh yes, Oh Ya !!>> mientras el sudando decía << Que si, cariño. Te oigo, te oigo>>.Y claro, pasando mucho del aburrido novio, que mira pasmado desde el coche. Petra se tira encima del visitante español y se lo come a besos y lametones. Y lo mete a dentro. Y los dos tardan cuatro días y varias, botellas de absolut, además de la media que quedaba, en salir de la cama, con los vecinos asombrados a la ventana para averiguar de donde proceden los alaridos inhumanos.  Vienen a España, se casan y tienen dos cachorros rubios. Kristina y Ralf, con pinta de vikingos.

Pongo aquí el colorín y colorado . Lo que sigue, diez años de convivencia no termina del todo bien. Los años pasan , cambian a la gente. Nos cambian a todos. Hoy Petra vive otra vez en Alemania. En cuanto a Esteban, hace mucho tiempo que no se nada de el. Simplemente es una historia de un hombre y una mujer.

~ por Gonzalo Villar en 13/04/2009.

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